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Mi historia personal

De este agua no beberé

¿Quién me lo iba a decir a mi?. Si alguien me hubiera dicho que iba a dedicarme, casi mejor, apasionarme por el mundo del deporte, hubiera pensado: “este no sabe lo que se dice”.

Como tantas otras no era una niña que precisamente amara el deporte, más bien lo odiaba. Mi aspecto ya lo decía todo, empollona, con gafas, miope, bajita y, como ahora me quiero, sólo diré gordita, pero en esa época ya empecé a desarrollar cierto complejo. Cuando llegaba la hora de gimnasia mi martirio empezaba, nie l plyntom, ni la rítmica, ni baloncesto ni voleibol ni balomnano. NADA, pero lo que se dice NADA, era de mi agrado.

Como el deporte no estaba entre mis inquietudes me decanté por estudiar derecho, ser Abogado era  mi mayor ilusión, y sin mucha dificultad estudié la carrera y me pues a ejercer.

En cuanto empecé a tener tiempo descubrír que bailar me gustaba, y además, a pesar de esos kilitos que me sobraban tenía ritmo, me movía bien y vaya, que era buena.

Mi cuerpo me lo agradeció, empezó a transformarse, a moldearse y claro yo encantada, mis complejos se hacían pequeños.

Así que siguiendo el consejo de un buen amigo me saqué el curso de monitora de aerobic y con tan buen resultado que la propia academia me proporcionó trabajo en el Club de Tenis de Valencia.

Siguieron muchos cursos y certificaciones, combinaba mi trabajo en el despacho de Abogado, hasta que finalmente entendí que lo mío era el deporte y abandoné la abogacía.

El deporte me llevó a una gran transformación física, no sólo perdiendo peso, sino que lo moldeó, lo tonificó, ganó flexibilidad y resitencia cardio-pulmonar, acompañado todo ello de un aumento de su autoestima personal, un aumento de confianza en si misma, y pasando de ser una niña tímida acomplejada por su cuerpo que se refugió en los libros, a ser una mujer más extrovertida, más segura de si misma, contenta con su cuerpo, un cuerpo que ella ha ido moldeándolo, pero que al final el resultado ha valido la pena.

Descubrir mi pasión me hizo sentirme realizada, y ahora quiero transmitir esta sensaciones porque estoy segura que tú también puedes cambiar.

No hay mejor camino que caminar

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